Nuevos Horizontes para ASA Málaga

(Expuesto en la Reunión Anual de Mensa España el pasado 6 de diciembre)
El título de la Mesa Redonda me servirá de punto de partida para tratar de trasmitiros un mensaje optimista, que es en definitiva de lo que se trata en esta reunión.
¿Y ahora qué? Los superdotados ante su futuro.
¿Y ahora qué hacemos? ¿Qué horizonte o idea nos guiará en el futuro? ¿Hacia donde queremos ir?
Esas preguntas cobran sentido cuando sabemos dónde estamos y quienes somos, naturalmente. Esta referencia debe quedar siempre en nuestra memoria y no olvidar, dentro de unos años, de dónde veníamos y quiénes éramos. Y es que una organización que olvida su pasado carece de futuro.
Antoni Bruel i Carreras, Coordinador General de Cruz Roja Española, nos tendió un puente de inspiración con las siguientes palabras: «Las entidades tendremos que optar por un formato más y más asociativo donde el factor diferenciador será la capacidad de movilización del voluntariado, y la creación de redes sociales que aporten valor añadido y proximidad a lo que realicemos […]el crecimiento y el nuevo posicionamiento deberían surgir de las propias entidades, de su trabajo, de su esfuerzo y de su calidad en la intervención
Ahora mismo estamos creando redes sociales aprovechando las nuevas tecnologías. Esa vía nos proporciona la proximidad a la que alude Antoni. Lo estamos empezando a notar de manera muy positiva. Pero queremos algo más, porque toda organización no lucrativa modernizada es un ente muy vivo en plena evolución. La movilización del voluntariado es otra de nuestras metas aunque somos conscientes de que esta vía es algo más trabajosa porque requiere de concienciación y estímulo. Por lo general, se mantiene la idea antigua de asociacionismo, basada en una participación pasiva. El socio paga una cuota y “espera” algo a cambio. No se involucra en las actividades de la asociación.
Nuestro reto consiste en cambiar esa idea antigua y sustituirla por otra nueva. Las palabras que dirigí a los socios en el arranque de nuestro blog resumía ese espíritu:
«Esperamos que estos textos os vayan aclarando cosas. Los iremos colgando en el blog y, por supuesto, en el foro, al que os invitamos encarecidamente a participar activamente. Somos una asociación viva, y la única forma de mostrárselo al mundo es con actividad. Todo lo que hemos hecho y lo que haremos en un futuro está pensado para dotar de dinamismo a la Asociación, que sea un punto de reunión multidimensional (físico, verbal, virtual, etc) adaptado a las exigencias de una nueva sociedad, más proactiva y menos esperanzada en que nos caigan milagros en forma de panes y peces. Todo lo que hagamos juntos permanecerá. Todo lo que esperemos que acontezca, quedará en agua de borrajas. Es el momento de actuar.
Desde ASA Málaga os animamos a hacerlo. Todo el mundo tiene cosas importantes que aportarnos. Y nosotros tenemos cosas interesantes que aportaros. Este vínculo debe crecer, desarrollarse. El futuro nos espera y éste comienza hoy. Aquí y ahora
Tengo que decir que esta nueva idea va cuajando poco a poco. El hecho de la recuperación y entrada de los centros de diagnóstico psicopedagógicos malagueños en esta dinámica es buena muestra de que así es. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer, y la colaboración de muchos recortaría los pasos, qué duda cabe. Desde ASA Málaga apostamos decididamente por ello. Estamos en contacto con las áreas que nos afectan del Ayuntamiento de Málaga en orden a conseguir esa necesaria colaboración. Tenemos además la intención decidida de obtener resonancia mediática para que muchas familias se incorporen a este nuevo proyecto. En la provincia de Málaga hay no menos de 15.000 niños con altas capacidades que no reciben ninguna atención y esa es una idea que nos pone los pelos de punta.
Pero como no es momento de quejarse sino de hacer, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que esa realidad cambie. Serán necesarios muchos recursos (humanos, materiales y económicos), pero cuando los proyectos son interesantes éstos suelen llegar, con cuentagotas o a manos llenas. Pero llegan. El trabajo bien hecho suele obtener resultados esperanzadores. Y más en estas épocas de crisis. Son las mejores porque no estamos ‘empachados de bienestar’ material. Eso nos libera para mirar hacia adentro de nosotros mismos y sacar toda la fuerza que tenemos. Preguntarnos si queremos seguir así o deseamos cambiar las cosas porque, ¿para cuándo lo vamos a dejar, para cuando descansemos en el camposanto?
Hoy quisiera hablaros de una novedosa idea rectora que desde la Asociación daremos a conocer a todo el que lo desee. En términos organizativos, diría que “tenemos un plan”. En términos políticos, en cambio, hablaría de que “hemos tenido un sueño”. No importa tanto la forma de presentarlo como el fondo que lo sustenta, y ese es el que trataré de desarrollar aquí.
La idea rectora de ASA Málaga se resume en este objetivo: “la comprensión integral del fenómeno de las altas capacidades intelectuales (de ahora en adelante, simplemente AC)”.
Tengo que reconocer que el plan es ambicioso, pero no por ello es menos factible. No es como querer erradicar el hambre en el mundo, es algo más modesto. Se articula como un amplio horizonte que proporciona sentido a nuestros actos. La respuesta a la pregunta inicial de “hacia dónde queremos ir”.
Para hacerla asequible es necesario esbozar al menos qué queremos decir con “comprensión”, qué queremos decir con “integral” y a qué apuntamos con la palabra “capacidad”.
Vayamos primero a lo sencillo.
Comprender no es meramente entender. Aunque ambas palabras sean sinónimas en el lenguaje coloquial, sus raíces semánticas son distintas: apuntan a realidades muy diferentes. Para llegar a captarlas tenemos que rastrear su origen desgajando los términos y cambiándolos de orden.
Comprender es originariamente “prender con”. Entender, en cambio, es originariamente “tender en”.
Si nos imaginamos una metafórica barbacoa intelectual, entender sería “desplegar las viandas” en el mantel intelectual y comprender sería la acción de “coger las viandas” para llevárnosla a la boca experiencial. Una vez allí se produciría la ingestión (gestión interna) y más adelante la digestión (gestión a través) para llegar finalmente a la nutrición.
Lo que nos indica todo esto, sin metáforas de por medio, es que no basta con ENTENDER el fenómeno sino que hay que hacer todo lo posible por COMPRENDERLO. Hay que adentrarse en esa realidad “hasta las trancas”.
¿De qué nos sirve observar y analizar los chuletones si no nos los comemos?
Observar el fenómeno desde la distancia intelectual para luego teorizar o reflexionar sobre él no es suficiente, aunque sí es necesario. Sobre todo para no coger alimentos decorativos de plástico.
Una madre o un padre al que le comunican que tiene un pequeño con posibles ACs lo primero que hace, si realmente quiere ayudar a su vástago, es informarse lo máximo posible. Leerá todo lo concerniente a las ACs o escuchará las sabias palabras de los expertos. Pero ese es sólo el primer paso. No debería en modo alguno quedarse ahí. Debería, si realmente quiere comprender el fenómeno, formarse adecuadamente. Sólo así podría al menos estar en disposición de comprender qué tiene entre manos. No es baladí esta cuestión precisamente.
Pero todo este proceso, necesario, no aborda siquiera tangencialmente la pregunta que el propio niño con AC se podría formular cuando crezca: ¿Qué significa ser una persona con AC?, o, ¿qué significan las AC intelectuales? Digamos claramente que ese progenitor comprometido no puede “comprender” qué significa ser una persona con AC. En este contexto es fundamental la figura del adulto con AC.
El fenómeno de las AC se sitúa en un estadio de incomprensión estructural debido a la tendencia que tenemos de prestar atención casi exclusiva al aspecto externo o extrínseco del fenómeno (p.e. prestando atención a la conducta). El aspecto interno o intrínseco (p.e. sus valores o sus creencias, etc) queda en un oscuro y confuso segundo plano de nuestra atención, con la consiguiente pérdida o deterioro de una información crucial que ayude a “comprender” el fenómeno de una forma genuinamente integral.
Esto nos lleva al segundo término de nuestra propuesta. El cuadro comprensivo integraría los aspectos intrínsecos y extrínsecos en un todo coherente. Pero un cuadro es algo en apariencia estático, le falta la dinamicidad de la evolución. Obviamente no es lo mismo el “mundo interno” de un pequeño de 6 años que el “mundo interior” de un joven de 18.
La palabra integral apunta precisamente a la atención prevalente de todas las fases evolutivas o biográficas. Eso está recogido explícitamente en nuestros estatutos. Pueden formar parte de ASA Málaga no sólo los padres de alumnos con altas capacidad (con o sin reflejo en un CI) sino también aquellos adultos con ACs que lo deseen.
Si nos preguntamos seriamente ¿Para quién trabajamos?, deberíamos poder responder “para las personas a los tres niveles”.
Ahora mismo atendemos con suficiencia a los pequeños, pero los medianos y los mayores suelen ser los grandes olvidados. Queremos engancharles de nuevo, pero no ofreciéndoles las mismas cosas que a los pequeños. Para llevarlo a cabo necesitamos no sólo la voluntad de los jóvenes sino también la de sus padres.
Uno de los horizontes que esta asociación no ha explorado aún es el de los “adultos con AC”. Ellos pueden aportarnos una visión interna del fenómeno muy importante. ¿Cómo pretendemos comprender el fenómeno si no somos capaces de adentrarnos en él? Los pequeños aún no están capacitados para verbalizar sus inquietudes, anhelos o sus dudas. Deben ser guiados por los mayores, y éstos deben aprehender (no meramente aprender) qué significa tener una alta capacitación intelectual.
La figura del mentor en este contexto se me antoja esencial. A los pequeños hay que proporcionarles buenos modelos adultos en los que reflejarse. Esta línea de colaboración sería de gran interés para todos los presentes hoy aquí.
Por último, y ya termino, quisiera desbrozar un poco los dos significados que solemos asociar a la palabra capacidad.
Según el DRAE, capacidad es:
1. f. Propiedad de una cosa de contener otras dentro de ciertos límites. Capacidad de una vasija, de un local.
2. f. Aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo.
Señalo en rojo las palabras-guía.
La primera acepción de “capacidad” nos lleva a entenderla como una suerte de “contenedor”, “cuenco”, “ensaladera” o “vasija”. Algo estático y, cómo no, pasivo/receptivo.
Esta es la errónea percepción y, en consecuencia, el lamentable pensamiento que impregna nuestro sistema educativo. Los profesores poco formados en altas capacidades intelectuales suponen que esos niños se ‘ven’ necesariamente en clase precisamente porque destaca en ellos la enorme “capacidad” que tienen para asimilar los “datos” que ellos les ‘vuelcan’. Como es fácil inferir de la frase anterior, el docente considera que el alumno es un mero contenedor pasivo/receptivo de información ya mascada. Y que cuanta más “lechuga” arroje a la clase, más podrá notarse cuál es el alumno más “capacitado”: la ensaladera que más lechuga tenga. En plata: aquellos que se aprendan mejor de memoria las respuestas que el profesor les da. Ahí no hay acción ni participación alguna. Es una relación unidireccional.
Esta forma de ver la capacidad hace un daño indecible a la comprensión del fenómeno de las ACs. La mayoría de los niños con altas capacidades quedan ocultos con este ‘sistema de detección’. Por eso los estudios muestran con claridad la poca fiabilidad que tienen los prediagnósticos de muchos docentes, justamente los menos preparados para comprender el fenómeno.
La segunda acepción nos habla de aptitud o potencial (cualidad que dispone). Lo que distingue a la persona es su alto potencial de desarrollo intelectual. Algo “dinámico” y, cómo no, activo (en el DRAE también aparece claramente en su primera acepción: capacidad de obrar) o como se dice ahora para no confundirlo con lo meramente “reactivo”: proactivo.
Esta es la acepción que realmente nos habla y nos permite comprender qué es una “alta capacidad” intelectual o de otro tipo. Pero nos permite comprenderla siempre que sepamos exactamente qué queremos decir con la palabra “potencial”. También ésta tiene un problema semántico importante porque el común de los mortales lo asimila a la primera acepción de “capacidad”. Cuando le hablan de “potencia” piensa en fuerza o capacidad estática. En algo que ya está ‘realizado’. Se ve que las enseñanzas de Aristóteles, con el paso de los siglos, han sido completamente olvidadas.
La noción de potencia o potencial nos habla de algo que “puede ser” o que “puede llegar a ser”, pero que todavía no lo es. En todo caso, la dynamis es lo que proporciona el impulso a la acción conocida como actualización o realización (energeia) de esos potenciales.
El ejemplo clásico es el de la bellota. Cuando a alguien se le dice que la bellota es un roble en potencia en la actualidad no lo comprende en absoluto. Piensa en el absurdo de que dentro de esa bellota reside algo así como un ‘plano’ del roble que un día “podrá” ser. Y claro, rechaza la idea por absurda. No advierte que el problema es su interpretación, no la idea en sí.
Cuando tú ves una bellota ves una bellota, no un roble en pequeñito. La bellota “puede ser” un roble siempre que se den una serie de condiciones favorecedoras. Si tú aplastas la bellota jamás “podrá ser” un roble. Si tú la dejas encima de una mesa jamás “podrá ser” un roble. En cambio, si la plantas y la cultivas adecuadamente sí “podrá ser” un roble en el futuro. Su propia naturaleza le empujará a serlo. Esos potenciales se actualizarán o realizaran en la forma o estructura que reconocemos como roble.
Por eso se insiste tanto en la necesidad de cultivar las altas potencias en su propio espacio de actualización adecuado. Si quieres que una bellota se convierta en roble no la vas a plantar en un melonar, porque por mucho que te guste que todos tus productos acaben siendo melones no es eso lo que mejor le viene a la bellota. Tampoco llegar a ser un alcornoque. Pero se ve que nuestro sistema educativo sólo entiende de melonares o alcornocales porque aran y preparan todos los campos del mismo modo uniforme, confundiendo lastimosamente la “igualdad de oportunidades” con un mero “igualitarismo”. Y es que la noción de “igualdad de oportunidades” se comprende fácilmente si llegamos a advertir la necesidad de realizar cultivos diferentes para una bellota que para un melón. Que la igualdad de oportunidades no implica que tú prepares un campo-único y que todos los productos se adapten a tu único método de cultivo. La naturaleza se revela contra eso, y los resultados son siempre desagradables. Los robles acaban “aburriéndose” porque se les trata como a melones, sin serlo. O se abandona la bellota para convertirse en “alimento para los cerdos”.
Esa es la historia metafórica que hay que cambiar. Y la noción de “altas capacidades”, en su versión dinámica y activa, puede hacerlo más fácilmente.
Os invitamos a que trabajéis con nosotros por hacer realidad este sueño. Sólo imaginando un mundo mejor será posible hacer un mundo mejor.
Gracias a todos por escuchar nuestra voz.
José Luis Sánchez Piñero
Expresidente de ASA.
3 comentarios
  1. ASA Málaga
    ASA Málaga Dice:

    Al principio había miradas extrañadas, mezcladas con algunas risas por mi poca habilidad para hablar en público. Luego, cuando hablo de las bellotas, se fija la atención a lo que se dice. Ahora la risa se traslada a lo dicho y no al dicente. Finalmente suena un aplauso.

    Fue un mal trago, amigo.

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  2. Almudena
    Almudena Dice:

    Jose Luis, siempre tan humilde, como los grandes sabios. Tu ejemplo de la bellota pasará a los anales, he releído tus palabras (ya las conocía, como tú sabes) y da gusto hacerlo. Eres un ejemplo para todos nosotros. Muchas gracias por tu esfuerzo. Almudena

    Responder

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